Denunciamos que en el Centro de Menores rapan a los chicos a la fuerza

A día de hoy en Ceuta, ciudad española, se utilizan medidas represivas y violentas como por ejemplo, rapar el pelo a los chavales a la fuerza.
Esta semana, después de las redadas en la zona portuaria, todos los menores ingresados en el centro de “protección” La Esperanza, han sido rapados a la fuerza y en contra de su voluntad.
Robándoles su identidad, quitándoles su dignidad.
Este corte de pelo marca, estigmatiza y no se aplica de forma homogénea a todos los ingresos de La Esperanza.

Ceuta hia mdina spañolia, belhak ki et3edeu e3lina uehda menom hia emli ki 9ar3o ne drari be dra3.
Had semana emli jam3o darari f puerto kamlin drari saghra dawhom n sentro de esperanza dar jahyria kay hassno lihom saha homa ma barinsh hasno sh3rhom.
ki9ar3olna bach ki rchmona o kib9aw idohko 3lina

Los medios se hacen eco y las reacciones racistas no se hacen esperar

La prensa local se ha hecho eco de nuestro reclamo. La versión oficial que han difundido algunos medios a partir de “fuentes oficiales” es que se trata de una medida anti-piojos y que se lleva a cabo por peluqueros profesionales. No negamos que exista tal protocolo, pero todos los chicos niegan que se lo hicieran profesionales, se hizo a la fuerza y sin explicación ninguna. No se inspeccionaron con anterioridad los cueros cabelludos para ver si habían piojos o no y, en el caso que hubiera, hay mil otras formas no agresivas de hacer un tratamiento sin dejar marcado y humillado a un chaval.

Desde Maakum denunciamos esta situación y las que haga falta a petición de los mismos menores. Días después de estas rapadas, muchos esconden con vergüenza y rabia sus cabezas peladas. Pedimos que los y las responsables de estos hechos tomen nota del malestar que provoca en los menores.

Por último, aunque no nos tenemos que justificar ante la orda racista y fascista que nos insulta y amenaza por nuestra labor, sí que queremos recordar por enésima vez que no recibimos ninguna subvención pública y nadie en Maakum percibe ni un céntimo por nuestra labor.